"La lenguaje no es creado por el individuo, sino el lenguaje es el que crea al individuo."

"Masas concurridas; la identidad ha muerto. Es vuestra vida, es vuestra deserción."

"Los necios e ignorantes no aspiran a adquirir conocimiento, pues el verdadero mal de la incultura está precisamente en que sin saber nada creen saber mucho"

sábado, 4 de enero de 2025

Jenófanes de Colofón

Jenófanes fue un poeta y filosofo presocrático nacido alrededor de 570 a.C. en la ciudad de Jonia de Colofón y falleció alrededor del 470 a.C. Vivió una vida larga y gran parte de esta se la paso viajando por toda Grecia. Cuando Jenófanes tenía 25 años comenzó su vida errante, tuvo que dejar su ciudad natal gracias a la “llegada del medo” a Jonia, fue en busca de un nuevo hogar entre los griegos del oeste. Sabemos de su vida errante gracias a los pocos fragmentos de sus obras que aún se conservan en la actualidad, especialmente el fragmento 7. 
    Jenófanes está asociado a la escuela Eleática debido a la que se piensa que Parménides, principal fundador de la escuela, fue enseñado e inspirado por él. Debido a su vida errante es posible que haya pasado un tiempo en Elea y al mismo tiempo participar en la escuela eleática. Las obras de Jenófanes las escribió en verso, hoy en día solo se llegan a conservar pocos fragmentos de ellas.
    Este filosofo fue conocido en la antigüedad por ser un escritor de crítica y denuncias satíricas hacia filósofos, poetas y teólogos de su época. Jenófanes estaba descontento con la forma en que Hesíodo y Homero describían a los dioses, ya que, según él, les añadían características humanas a los dioses, los cuales no deberían tenerlas. A diferencia de Heráclito, Anaxímenes y demás filósofos presocráticos, Jenófanes no estaba interesado en determinar el principio físico del cosmos o Arje.

Su importancia

Jenófanes resulta un ejemplo particularmente significativo de las dificultades que plantea trazar lindes entre filósofos y poetas en la antigüedad. Jenófanes ha sido valorado por los especialistas con las etiquetas más variadas, desde quienes proponen su total descalificación como filósofo y su pura consideración como poeta hasta quienes ven en él un teólogo o incluso le atribuyen un papel decisivo en la creación de la escuela eleática. 
    Lo que sabemos del dios de Jenófanes es que es uno y no semejante a los mortales en cuerpo, lo que implica que es corpóreo. Diversas fuentes antiguas insisten en que nos lo presentaba como esférico, pero este punto dista de ser sostenible con seguridad y puede ser una confusión posterior con el Ser de Parménides. Jenófanes como autor de una serie de doctrinas físicas que sin duda han sido no poco deformadas por la tradición.

Su poesía

Los fragmentos que nos han llegado de su producción literaria están escritos en su gran mayoría en el verso de la épica (el hexámetro dactílico) o en los metros propios de la elegía (dístico elegíaco). Jenófanes llegó a su concepción del dios uno inteligente como reacción contra la imagen antropomórfica e inmortal de la divinidad que se presentaba la poesía de su tiempo.

  • Opciones sobre el conocimiento humano:
    • Se mantiene en el tópico arcaico de la ignorancia humana, frente a la sabiduría de la divinidad.
    • Los motivos de la crítica de Jenófanes contra las creencias religiosas tradicionales comienzan por una valoración moral de la imagen homérico-hesiódica de los dioses.

Ideas físicas

Las versiones doxográficas varían con respecto a los cuerpos celestes; en Hipólito, Ref. I 14, 3 nos dice que eran una concentración de partículas ígneas y en Ps.-Plutarco, Strom. 4 (DK 21 a 32) que proceden de las nubes. Sin embargo, en Aecio, II 20, 3 encontramos una referencia sobre Teofrasto sosteniendo la segunda postura.
    Kirk & Raven (2022) proponen una posible interconexión con el pensamiento de Heráclito, debido a la concepción vista en los fragmentos anteriores. Además, recordemos que Heráclito también creía que el sol era nuevo cada día. Por otro lado, también resaltan que solo el sol, debido a su brillo especial, puede ser esa “concentración” de fuego, siendo los demás cuerpos celestes simples nubes de ignición. Este argumento esta sustentado en el Fr. 32 SIGMA BLT in iliadem XI 27 donde Jenófanes explica el arcoíris como una nube. A su vez, este fragmento podemos interconectarlo con el arje de Anaxímenes (aire). Kirk & Raven (op. cit), también señalan que es posible que los motivos de Jenófanes para explicar los cuerpos celestes se debiera con el deseo de refutar la concepción popular con relación a los dioses.
    Con respecto a los “innumerables soles y lunas” que leemos en Hipólito, Ref. I 14, 3, Kirk & Raven (op. cit), también nos dicen que parece que se refiere a que el sol se vuelve a encender cada día; sin embargo, en Aecio, II 24, 9 observamos que se aduce a otra explicación: “existen muchos soles y lunas en diferentes regiones, secciones y zonas de la tierra; los eclipses de sol los origina nuestro sol, al no caminar sobre la nada y ser lanzado a otro segmento no habitado por nosotros.” Parece que la afirmación de Jenófanes con respecto a la pluralidad de soles y lunas se deba sobre todo a su diaria renovación. Que el sol avance hacia poniente pareciera una declaración un poco ingenua debida a un cierto grado de fantasía probablemente atribuible a su carácter de poeta; de cualquier modo, podemos tomarlas como opiniones empíricas y poco originales.
    En el Fr. 28, Aquiles, Isag. 4, pág. 34, II Maas, podemos leer: “El límite superior de la tierra es el que, en contacto con el aire, vemos ante nuestros pies, pero su parte inferior se prolonga indefinidamente”.
    Recordemos que la idea de que la tierra tiene raíces lo encontramos en la Ilíada; aunque esta nos dice que después de dichas raíces se encuentra el tártaro. Pareciera ser que Jenófanes reacciona en contra de las descripciones de Homero con el argumento del fragmento 28 y es posible en esta ocasión, que las causas de ir en contra de estas ideas fueran tan solo para ponerlas en duda (Kirk & Raven, op. cit).
    La postura de Jenófanes con respecto a la composición de las cosas es algo ingenua y popular, mencionan Kirk & raven (op. cit); ya que se pueden comparar de forma lógica: la carne y los huesos con la tierra y las rocas, y la sangre con el agua. Además, Jenófanes pudo haber tomado esta simple aprehensión debido a que la tierra bajo nuestros pies se compone de una enorme extensión de tierra y mar.

Fr. 29, Simplicio, Fís. 189, I

“Tierra y agua son todas cuantas cosas nacen y crecen.”

Fr. 33, Sexto, Adv. math. X, 34

“Pues todos hemos sido hechos de tierra y agua.”

Fr. 29, SIGMA Genav., In Iliadem XXI, 196

“Fuente de agua es el mar y fuente de viento; pues ni dentro de las nubes (sería la fuerza del viento soplando hacia fuera) [hay nada] sin el gran ponto, ni las corrientes de los ríos, ni las lluvias de éter, sino que el gran océano es el generador de las nubes, de los vientos y de los ríos.”

En el fragmento 29, identifica al mar como fuente de todos los ríos, como Homero, y también como el origen de la lluvia, los vientos y las nubes (probable influencia de Anaximandro). La importancia del mar nos permite darnos cuenta que a Jenófanes no le faltaban atributos de observación y deducción.

Estos atributos de observación y deducción le permiten llegar a la conclusión que la superficie de la tierra se convierte de nuevo en mar (procesos erosivos), como podemos darnos cuenta en Hipolito, Ref. I 14, 5:

“Jenófanes cree que está teniendo lugar una mezcla de la tierra con el mar y que, con el tiempo, aquélla quedará disuelta por la humedad y se apoya en las siguientes pruebas: que en tierra adentro y en los montes se encuentran conchas y que, en las canteras de Siracusa, se halló una impresión de pez y de algas, en Paros otra de laurel en el interior de una roca y en Malta figuras planas de toda clase de seres marinos. Todas estas cosas, dice, se originaron, cuando todas ellas, tiempo ha, estuvieron cubiertos de barro y la impresión se secó en él. Todos los hombres perecen cuando la tierra es arrastrada hacía el mar y se convierte en barro; comienza, a continuación, una nueva generación y todos los mundos tienen este mismo principio.”

Hipólito también hace ver en el fragmento la postura cíclica de Jenófanes y es probable que en el Fr. 37, de Herodiano a pesar de ser fragmentario, nos podría sustentar la idea de la transición de los dos materiales básicos, ya que dice: “Y en algunas cavernas el agua gotea hacia abajo.”
    Por otro lado, Kirk & Raven (op. cit), mencionan que Jenófanes expresaba su desconfianza en el conocimiento humano por considerarlo deficiente y lo atribuye a la ignorancia del poeta y la omnipresencia de la musa. Dicho contraste lo podemos ver también en la obra de Heráclito. Además, en el Fr. 18, Estobeo, Symp. IX 7, 746 b nos dice que Jenófanes siguiere que la ardua investigación recibe su recompensa. Y es probable que junto con Heráclito se dieran cuenta de que el conocimiento se encuentra en un estado especial.

Conclusiones:

Podemos notar que Jenófanes censura duramente a los poetas, crítica las costumbres y los valores sociales que hasta entonces estaban marcados en la antigua Grecia; sin embargo, el punto de crítica aún se sustenta con la herramienta poética que tanto se utiliza para conocer el mundo natural. Es decir, se evidencia en Jenófanes un intento de rigor racional para llegar a conclusiones que lo sobrepasan.
    Por otra parte, el mérito del filósofo es sobre todo ontológico, debido a su postura acerca del Dios único. Desde el punto de vista poético resulta apropiado para desechar la rigurosidad en los antiguos poetas y por otro lado, el encuadre en todo el pensamiento posterior en el que predominará los temas físicos y biológicos.
    El hecho que vincule la racionalidad del Dios único con premisas míticas es un rasgo característico de Jenófanes, donde las conjeturas sobre el mundo natural y el saber seguro acerca de lo divino quedará relegado. Es probable, sin embargo, que las teorías de Jenófanes con respecto al carácter humano, como las teorías físicas se deben sobretodo a su forma de investigación, pero los pocos fragmentos con los que contamos no parecen proporcionar información suficiente.

De acuerdo a todo el trabajo desarrollado, pareciera ser que los conocimientos seguros por Jenófanes fueron:

  1. Una metodología empírica.
  2. Los datos sensibles inmediatos.
  3. Los supuestos acerca de la existencia y perfección en la divinidad.
  4. Falsedad en los mitos y el antropomorfismo.
  5. El Dios único.
  6. El conocimiento de la verdad a través de este Dios único.

Referencias Bibliográficas

  • Bernabé, A., (2022). Fragmentos Presocráticos: De Tales a Demócrito, Alianza, Madrid.
  • Kirk, G. S., and Raven, J. E., (2022) Los filósofos presocráticos. Gredos, Barcelona.


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