"La lenguaje no es creado por el individuo, sino el lenguaje es el que crea al individuo."

"Masas concurridas; la identidad ha muerto. Es vuestra vida, es vuestra deserción."

"Los necios e ignorantes no aspiran a adquirir conocimiento, pues el verdadero mal de la incultura está precisamente en que sin saber nada creen saber mucho"

jueves, 26 de mayo de 2011

La filosofía del autoengaño.



“No hay peor ciego que el que no quiere ver”
Se cuenta que el emperador Alejandro Magno, de camino hacia India, fue a visitar al filósofo griego Diógenes de Sinope. Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba en la orilla de un río, sobre la arena, tomando el sol desnudo. Nada más verlo, Alejandro Magno quedó fascinado por la energía y la paz que desprendía su presencia. “Señor, por todas partes me cuentan que es usted un gran sabio”, afirmó el emperador.” Me gustaría hacer algo por usted. Dígame lo que desea y se lo daré”. Sin apenas inmutarse, Diógenes le contestó, con voz tranquila y serena: “Muévete un poco, que me estás tapando el sol. No necesito nada más”.
Su respuesta le dejó impresionado. Tras unos segundos de silencio, el filósofo le preguntó: “Adonde vas Alejandro”. “Y sobre todo ¿para qué?”.Seguro de sí mismo, el emperador le contestó: “Voy a la India a conquistar el mundo entero”. Diógenes le miró a los ojos y le hizo una nueva pregunta: “Y después, ¿que vas a hacer?”. Alejandro Magno se lo pensó un buen rato y finalmente afirmó:”Después, viviré tranquilo y seré feliz”.
Diógenes se echó a reír. “Estás loco”, le espetó. “Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final lo que quieres es descansar, vivir tranquilo y ser feliz, ¿por qué no lo haces ahora? Y te digo más: Si lo sigues posponiendo, nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo muere en el camino, pero son muy pocos los que realmente viven”.

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