No más (me digo),
ya no más
he de salir a buscar lo que no encuentro;a morder la calle con coraje
a transmutar el asombro en odio,
ni a pisotear más el coágulode mi arsénica desesperación; ya no más
lo juro por el espíritu resplandeciente
de mis antepasados
y sus secuaces
que llegan sobre el rumorde cascos y caballos
de donde estalla la sangre del impotente
~más allá de la certeza
de estar vivo
entre la piel del espíritu
que tiembla
y pulsa con mano de esperpento
sobre el labio herido por la palabra.
No (reincido)
valen más el cuarto y sus secretos,
la infame nitidez de las tinieblas,
el obscuro lagarto de mis pensamientos;
el lúdio temblor de mis pestañas
o el demonio verde de mis versos
que me arrastra sobre la hoja
~desquisiada virgen de papel~
se arrastra y se levanta y...
(ya es demasiado).
No, ya no más
he de salir a la calle
que se arrodilla a nuestro paso
que chilla bajo la suela del zapato
o que se regodea con el transnochado
hombre vertido de cerveza y pulque.
No, ya no lo haré
imbécil
(siempre me digo)
soñador, desparpajado,
impertinente, ególatra en su soledad.
y
vuelvo a hacerle visitas a escondidas,
furtivas, tratando de esquivar
el infausto zoologico que tanto me deprime.
A.S.

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